Casa PEY

El orden de las cosas vs Puro teatro. Por Ignacio Carbó del Moral.“Lo que comenzó como un minucioso y preciso ejercicio de ordenación de objetos y funciones, cada uno en su preciso lugar y con su adecuada escala, ha producido una casa claramente dividida (en apariencia) entre espacio público y espacio privado.Ahora bien, esta distinción entre las dos alma de las casas no solamente no es rígida ni permanente sino que tiene tantas posibles gradaciones que pueden llevarla incluso a la desaparición; no se libra de esta mutación ni el espacio tal vez más íntimo de una casa, la ducha.Precisamente la ducha es el tampón, el diafragma, que sintetiza la capacidad del espacio de transformarse, de mutar de categoría. En esta casa, nada es público ni es privado, o mejor dicho, el control total del espacio lo tienen sus habitantes; sus deseos y sus apetencias, su humor.El otro espacio metáfora del espacio global de la vivienda es el estudio. Configurado por una “ola” plegada de madera de nogal y estanterías de acero, se sitúa precisamente en esa banda intermedia, frontera entre lo público y lo privado. Serán los expresionistas paneles (referencia cinematográfica que da cuenta del amor por el cine de sus habitantes) y sus múltiples posiciones y configuraciones los que decidan si el estudio pivota a un lado u otro del tablero de juego de la vida en esta vivienda.En esta casa, cromáticamente clara y luminosa, con vocación inequívoca de cambio y flexibilidad, ningún recorrido queda interrumpido por una frontera ni ninguna posibilidad a la hora de habitarla está proscrita.”Para conseguirlo, Nacho Carbó ha realizado este proyecto de arquitectura interior, estudiando y diseñando cada perspectiva, cada encuentro de materiales, la luz y cada detalle. Para convertir ese proyecto, esa ilusión, en una realidad.